Yadier Molina. (Fred Vuich/Getty Images)

SAN LUIS - Fue contra la voluntad de todas aquellas personas involucradas de alguna forma en el crecimiento de Yadier Molina como pelotero-- familiares, entrenadores, amigos de toda la vida - pero su padre, Benjamín Molina, se rehusó a escuchar los consejos externos. El señor insistía en que su hijo seguiría jugando, sin importar que fuese en una liga en la que sus jugadores le doblaban la edad.

Yadier Molina había sido suspendido de la liga juvenil, y su padre temía las repercusiones de un despido. Molina padre pensó que la liga Doble-A, que contaba con los mejores peloteros amateur en Puerto Rico, podría ser una opción.

La edad de los jugadores de Doble-A variaba desde los 17 hasta los 40 años. Cuando el béisbol aún era deporte oficial en los Juegos Olímpicos, de aquí salían los peloteros que integraban la selección nacional.

Yadier Molina tenía 15 años de edad cuando su padre le asignó su primer entrenamiento. Bastó con una sola sesión para que Molina fuera agregado al roster de los Tigres de Hatillo. Inmediatamente después, se ganó el puesto de titular.

"Nadie pensó que pudiera dar el ancho jugado con peloteros de esa edad", dijo su hermano mayor y asistente del coach de bateo de los Cardenales, Bengie Molina. "Pensaban que era bueno, pero nadie se imaginó que pudiera jugar a ese nivel. Mi padre dijo, 'Sabes que, juégatela. No importa lo que pase'. Por alguna razón, mi padre tenía el presentimiento de que todo saldría bien".

Quien también fuera jugador amateur en Puerto Rico, Benjamín Molina formó a sus muchachos en los campos de béisbol. Su sueño era que algún día se convirtieran en peloteros profesionales, sin imaginarse que eventualmente se convertiría en el patriarca de la familia de receptores más aclamada en Grandes Ligas.

Bengie pasó 13 años en Ligas Mayores antes de comenzar su carrera como coach esta temporada. Su hermano, José, acaba de completar su 14ta campaña después de jugar dos años en Tampa Bay. Pero ninguno de ellos ha brillado tanto como su hermano menor, Yadier, quien tras una carrera de 10 años en la Gran Carpa hará su cuarto viaje a la serie Mundial y ya es comparado con la crema y nata detrás del plato.

Su colección de Guantes de Oro pronto llegaría a seis para el cinco veces miembro del Juego de Estrellas. El receptor puertorriqueño de los Cardenales ya es considerado como un referente detrás del plato, el timón de todo un cuerpo de lanzadores.

Bengie insiste que todo se debe a la antipática decisión que su padre tomó hace muchos años.

"Yadier era un muchachito que jugaba junto a hombres", recalcó Bengie. "Eso convirtió a Yadi en lo que es ahora. La gente piensa que él se hizo en Ligas Menores. Sí, eso le ayudó. Pero en mi mente, cuando mi padre lo integró a esa liga amateur, fue cuando se convirtió en un hombre. Fue ahí donde se convirtió en mejor jugador y donde tomó el camino que lo condujo a ser lo que ahora es".

Yadier llamó la atención en las ligas amateur y eventualmente fue reclutado por los Cardenales con su selección de la cuarta ronda en el Draft del 2000. Una vez que llegó al sistema de los Cardenales aprendió del aclamado instructor Dave Ricketts, así como de Mike Matheny, quien, después de un solo entrenamiento primaveral, le dio la noticia a su esposa, Kristen.

"Vi al muchacho", le dijo Matheny, "que me va a robar el puesto".

Ahora, en su segundo año como manager de los Cardenales, Matheny no deja de sorprenderse. En un año en el que los Cardenales recibieron tantas contribuciones de sus lanzadores novatos, Molina fue la constante.

"Sigue a Yadi", se convirtió en la mantra entre el nuevo grupo de peloteros jóvenes que llegaron al club.

"Definitivamente nos quita mucha presión", dijo el novato Kevin Siegrist. "Nos exhorta a tirar lo que queramos tirar, y el 100% de las veces está en lo correcto. Si logramos ejecutar los lanzamientos que nos pide, seguramente tendremos éxito".

Molina registró un promedio de efectividad para un receptor de 3.16 esta campaña, el más bajo de su carrera y el cuarto mejor en Grandes Ligas este año. También lideró la Liga Nacional en innings atrapados con 1,115 1/3 a pesar de lidiar con una lesión en la rodilla que lo envió a la lista de incapacitados por dos semanas.

Yadier ha surgido como el rostro de la franquicia de los Cardenales y ahora busca su tercer anillo de Serie Mundial desde que hizo su debut en Grandes Ligas.