Robinson Canó y Félix López.

TAMPA, Florida, EE.UU. -- Félix López se paró en las escaleras del dugout de los Yankees, masticando un habano apagado y sonriendo como un padre orgulloso.

El intermedista Robinson Canó estaba de regreso con Nueva York después de conducir a República Dominicana al título del Clásico Mundial de Béisbol, y López lo recibió con un gran abrazo en la caja de bateo.

"Su éxito con República Dominicana demuestra que es un gran jugador, y estamos orgullosos de él", dijo López, jefe de las operaciones internacionales de los Yanquis. "Lo conozco desde que era un bebé, y a veces le digo hijo, porque él creció en esta organización".

Canó, quien regresó a la pretemporada de los Yankees el jueves, fue elegido jugador más valioso del Clásico tras batear .469, con dos jonrones y seis remolcadas. Ahora es el momento de trabajar con un equipo que tiene varias bajas por lesiones.

Canó bateó sencillo y anotó una carrera en la derrota de Nueva York por 6-1 ante Minnesota en su primer partido.

"Quieres salir a ganarlo todo", comentó el toletero dominicano. "Diría que ya hice un trabajo, así que ahora tengo que concentrarme aquí y prepararme para la temporada".

López, el yerno del ex dueño de los Yankees George Steinbrenner, nació en Cuba, pero tenía un interés especial en observar a República Dominicana en el Clásico. López quería ver jugar a Canó y el trabajo del manager Tony Peña, coach de banca con Nueva York.

Además, los Yanquis jugaron un fogueo contra República Dominicana antes del torneo.

"Tenemos una relación muy estrecha con el pueblo de la República Dominicana", expresó López. "Tenemos una academia allí. Tenemos grandes jugadores en todos los niveles de las menores. Tenemos grandes jugadores en las mayores ahora mismo. Tenemos una gran relación con el gobierno de la República Dominicana y estamos muy orgullosos por haber tenido un pequeño papel en su éxito porque su sede fue aquí".

"Estamos muy orgullosos por el triunfo de República Dominicana. Quizás se nos pegue algo de su éxito".