Los jugadores de R.D. lucen estar disfrutando el Clásico al máximo. (Alan Diaz/AP)

MIAMI -- José Reyes terminó de recorrer las bases luego de un jonrón solitario contra Italia y fue recibido por lo que se ha convertido en un sello del equipo dominicano en este Clásico Mundial de Béisbol: una fila de compañeros afuera de la cueva alineados para felicitarlo con toda clase de monerías.

Un elaborado saludo de manos por aquí, un brinquito por allá, abrazos y risas por todos lados. Si hay algo que caracteriza a la selección dirigida por Tony Peña es la alegría que irradian sus peloteros.

"Aquí salimos del dugout (a festejar), eso es algo que nunca verías en Grandes Ligas", comentó el intermedista de los Yanquis, Robinson Canó, a quien le esperaba una efusiva celebración cuando anotó el martes la carrera con la que Dominicana le ganó 5-4 a Italia para abrir la segunda ronda del Clásico. "Aquí puedes salir y felicitar a tus compañeros, aquí saltas y nadie siente que le estás faltando el respeto".

"La estamos pasando bastante bien", agregó.

Por supuesto, es fácil pasarla bien cuando todo te sale de maravillas.

Dominicana está invicta en cuatro partidos, sus bates despiertan en el momento preciso y el bullpen es una aplanadora. La victoria contra Italia dejó al equipo de Tony Peña a ley de un triunfo de clasificarse por segunda vez a las semifinales, la etapa en la que cayó en 2006 ante Cuba.

Canó es el motor de la ofensiva en el terreno, con un increíble promedio de .632 (19-12), dos jonrones, seis remolcadas y cuatro dobles. Reyes es la chispa. El torpedero de los Azulejos de Toronto funge como maestro de ceremonias, siempre primero en la fila de recibimiento con una sonrisa destellante.

"Es un orgullo jugar con una persona como Reyes, que siempre está alegre, siempre tiene ese gran ánimo", comentó Canó. "Cuando tú estás cansado, tú miras a tu derecha y dices, `espérate, que este hombre tiene demasiado ánimo. Déjame ponerme al nivel de él'".

"Eso es importante. Tú estás con personas que tienen ese entusiasmo, ese deseo, ese ánimo de jugar".

El buen ánimo viene desde arriba: el manager Peña y sus coaches bromean con sus jugadores, y mantiene un buen ambiente en el camerino incluso en los momentos más complicados, como cuando Italia sacó ventaja de 4-0 en el primer inning el martes.

Dominicana remontó con jonrones solitario de Reyes en la tercera y Canó en la sexta, y un racimo de tres en la séptima en la que la estrella de los Yanquis anotó la carrera decisiva.

Peña, con una larga trayectoria como coach en las mayores, señaló que busca cultivar un ambiente positivo para evitar que se repita el fracaso de 2009, cuando un grupo repleto de astros no superó la primera ronda. La misión ahora es divertirse y conquistar la corona.

"Es un grupo especial, y este grupo está aquí por un motivo, y todo saben ese motivo", destacó Peña. "Hoy cuando nos acercamos en el partido, tenían esa buena sensación, lo hablaban en el dugout, `vamos a remontar, vamos a ganar'. Esa emoción se exhibió cuando anotamos la carrera. Este es un equipo muy emotivo".