SAN FRANCISCO -- En el 2012, los Gigantes de San Francisco capturaron su segundo título de la Serie Mundial en espacio de tres años. Se llevaron el banderín del Oeste de la Liga Nacional al ganar 30 de sus últimos 44 compromisos para superar a sus archirrivales, los Dodgers, quienes a mediados de agosto encabezaban la división.

Matt Cain lanzó un juego perfecto y se apuntó la victoria en el Juego de Estrellas. El cátcher Buster Posey superó varias lesiones en la pierna izquierda y fue nombrado el Jugador Más Valioso del Viejo Circuito. El bullpen sobrevivió la ausencia del cerrador lesionado Brian Wilson y el equipo salió adelante a pesar de que el jardinero dominicano Melky Cabrera fue suspendido en agosto por dopaje.

En octubre, los Gigantes hicieron historia al ganar seis partidos consecutivos estando a ley de un juego para ser eliminados.

A continuación, le damos un vistazo a algunos de los factores que hicieron campeón a San Francisco:

5. Pitcheo excelente: Para algunos observadores, los Gigantes decepcionaron en comparación con años anteriores al terminar en el quinto lugar de la Liga Nacional con un promedio de carreras limpias colectivo de 3.68. Pero en verdad, el pitcheo de San Francisco lució bastante envidiable. Madison Bumgarner y Ryan Vogelsong bien pudieron haber acompañar a Cain en el roster para el Juego de Estrella. El club ganó las últimas 14 aperturas de Barry Zito, incluyendo tres en los playoffs. Tim Lincecum tuvo marca de 10-15 en la temporada regular, pero brilló como relevista en octubre. Se puede decir que San Francisco no extrañó a Wilson, ya que ante su ausencia el equipo tuvo marca de 82-2 en partidos en los que tenían la ventaja después del octavo inning.

4. Bateo oportuno: Los Gigantes se convirtieron en el séptimo equipo desde 1990 que llega a la postemporada a pesar de terminar en el último lugar de Grandes Ligas en cuadrangulares. Compensaron la falta de poder con un promedio colectivo de .296 con bateadores en posición de anotar después del receso del Juego de Estrellas, el mejor del béisbol en ese tramo. La llegada de Marco Scutaro mediante un canje el 27 de julio tuvo un impacto enorme. El venezolano hizo toques de bola para avanzar a los corredores, bateó hacia todas las bandas y rara vez hizo swing sin hacer contacto con la bola.

3. Suspendido Melky: Si los Gigantes se hubiesen derrumbado, bien podría haber sido poco después del 15 de agosto, cuando Cabrera fue suspendido por 50 juegos tras dar positivo por testosterona. El Jugador Más Valioso del Juego de Estrellas bateaba para .346 por San Francisco y su repentina ausencia sacudió a un equipo que había dependido de él tanto a la defensa como al bate. Pero de alguna manera, los Gigantes prosperaron sin el quisqueyano.

2. Brilló Buster: Ni los Gigantes ni Posey sabían hasta qué punto el receptor iba poder abusar de su tobillo izquierdo tras un choque en el plato el 25 de mayo del 2011 que le puso fin a su temporada. Pero en la segunda mitad del 2012, Posey, el Novato del Año en la L.N. en el 2010, bateó para .385 con 23 dobles, 14 jonrones y 60 remolcadas en 71 partidos. Se convirtió en el primer receptor que gana el título de bateo y el premio al Jugador Más Valioso en el Viejo Circuito en 70 y 40 años, respectivamente.

1. Heroísmo en la postemporada: Una serie de sucesos increíbles caracterizaron la racha de los Gigantes en juegos de eliminación en los playoffs. En el Juego 3 de la Serie Divisional contra los Rojos, habían logrado apenas un hit pero el marcador estaba empatado 1-1 en el décimo inning cuando anotaron la carrera ganadora gracias a un error de Scott Rolen. También hubo el grand slam de Posey contra Mat Latos en el Juego 5 de esa serie, la manera en que Zito salió ileso en la Serie de Campeonato en San Luis tras verse con corredores en la segunda y tercera sin outs y las lluvias en el partido decisivo entre los Gigantes y los Cardenales.