Su característica principal, desde su llegada a las mayores en 1993 con los Indios, ha sido su increíble habilidad para batear. Han pasado 15 temporadas y ahora, en su número 16, el dominicano Manny Ramírez está buscando convertirse en el jugador número 24 (el mismo que usa en su uniforme) en llegar a tan legendaria suma de 500 jonrones en Grandes Ligas.

Sus detractores han exagerado la deficiencia en la defensa sin observar que el número de errores de Manny ha ido en descenso, mientras que el de asistencias en el jardín izquierdo en aumento. Otros hablaban de su forma de usar el uniforme, de las trenzas de su cabello y de su poca cooperación con los medios a la hora de una entrevista.

Dos años estuvo sin hablar con los medios de comunicación, pero así como empezó, ahora Manny ha decidido ser más abierto con ellos desde comienzos de la temporada 2008.

"A veces uno se encierra, sin decir que uno es anormal", dijo Ramírez con humildad. "Yo sigo siendo la misma persona, pero cuando quiera hablar cinco o 10 minutos lo haré. Espero que todos me comprendan".

Llegó a la nueva temporada a punto de lograr algo que solamente 23 otros peloteros han hecho en la historia como son los 500 cuadrangulares, pero no quiere hablar mucho de eso todavía.

"Eso es como comerse el pastel antes de soplar las velas", dijo Ramírez. "Eso llegará cuando deba llegar. Mi meta no son 500, 600 o 700. Lo que deseo es que Dios me dé la salud para poder ver a mis hijos crecer. La emoción de un jonrón es inmensa pero no se compara con el saludo de un hijo".

Su forma física lo hace lucir más joven que los 36 años que cumplirá el próximo 30 de mayo.

"Me hicieron una rutina para mantenerme en forma en el invierno", dijo Manny, refiriéndose al programa que le fue recomendado en el centro Athlete's Performance de Arizona. "Lo mismo lo sigo haciendo en la temporada. Estoy más viejo pero más inteligente también. No corrí ni hice tanto cardio como antes, pero las sesiones eran más largas. Lo importante es hacer los ejercicios adecuados de la forma correcta".

También recibió ayuda para comer mejor.

"Me limito a lo verde", dijo Ramírez. "Todo lo que es verde es bueno. Me siento más liviano, más rápido."

Llegar al estadio primero que todos ya no sorprende a nadie en el clubhouse, incluyendo al manager de los Medias Rojas, Terry Francona. "Cuando llego al Fenway Park en la mañana para un juego nocturno, ya Manny está terminando de trabajar y se va a su casa", dijo el capataz. "Luego regresa al estadio a batear y a ver los videos de los lanzadores que enfrentará. Trabaja más que nadie y hay que admirar su ética de trabajo. A veces tiene unas lagunas en la defensa pero no son muchas las lagunas en su bateo. Es un gran bateador y estoy seguro de que muchos desearían poder hacerlo como lo hace él".

Para su compañero y compatriota Julio Lugo, Manny no es solamente uno de los mejores bateadores, sino también de los que más trabaja diariamente. "Manny es además un excelente ser humano y eso es lo más importante de él", dijo Lugo.

"Nadie se prepara tan bien para un juego como Manny", dijo el boricua Alex Cora. "Todo es un proceso. Desde las 10 de la mañana todos los días levantando pesas hasta estudiar los envíos de los contrincantes, los otros bateadores, tomar batazos contra la pared, su práctica de bateo. Todo, todo tiene que ver con su preparación diaria y por eso es el bateador que es".

"Es un gran jugador en todos los aspectos", dijo el joven Jacoby Ellsbury. "Pero lo que realmente impresiona a cualquiera que llegue a jugar con Manny es lo mucho que trabaja todos los días".

"Ha sido uno de los mejores bateadores por un largo rato", dijo el segunda base Dustin Pedroia, Novato del Año en el 2007. "Todos los días sale a trabajar tan duro como puede para tratar de ser mejor y mejor. Es divertido verlo jugar todos los días y salir al terreno a hacer swing. La gente trata de imitar su forma de pararse en el home o cómo mueve el bate, pero lo que deben copiar son sus hábitos de trabajo".

El contrato de Manny de $160 millones por ocho temporadas culmina en esta temporada, pero el equipo tiene opciones de retenerlo por dos más por $20 millones cada una.

"Ellos van a ejercer sus opciones y me darán cuatro años más", dijo riéndose el dominicano. "Yo estoy feliz aquí. Quisiera quedarme cuatro años más y terminar mi carrera en Boston. Los hijos míos están allá y mi casa también, ¿qué voy a estar inventando yo? Pero ése es solamente mi punto de vista y el equipo es quién decidirá".

Hubo rumores de algunas diferencias con el equipo, pero Manny aclaró que no tiene problemas con Boston y se mantiene enfocado en el 2008. "Trato de ser yo mismo", le dijo a USA Today. "No me puedo preocupar por lo que diga otra gente de mí. Yo tengo el control de mi vida y no puedo dejar que otra gente me haga molestar. Tengo que mantener mis energías enfocadas en mi trabajo para poder superar los obstáculos que se me presenten en el camino".

Con un promedio con el bate de .313 en su carrera, Manny solamente es superado entre los otros con 500 jonrones en su carrera por Ted Williams (521 jonrones, .344 de promedio con el bate), Babe Ruth (714, .342) y Jimmie Foxx (534, 325). Un club bastante selectivo.

La gente debe empezar a apreciar lo hecho por el dominicano con su bate y el significado histórico para una de las franquicias de mayor tradición, en lugar de perder tiempo buscándole fallas sin importancia a uno de los mejores bateadores de todos los tiempos.

Boston debe recordar que estuvo 86 años viviendo bajo una maldición que fue enterrada en el 2004 gracias a "Manny siendo Manny", Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de dicho año contra los Cardenales.

Ramírez les cambió la cara de eternos perdedores a los Medias Rojas por la de ganadores, e incluso muchos piensan que comenzó la construcción de lo que puede llegar a ser una verdadera dinastía.

Usted puede elegir entre ser ganador con Manny o perdedor sin él. Yo me quedo con Manny sin pensarlo dos veces.